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Vino

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El origen del vino se remonta a 5000 años antes de Cristo, aunque los registros de la bebida ya como una elaboración planificada datan del 3000 a. C. en Sumer, en la Mesopotamia, entre el Tigris y el Éufrates. De allí pasa a Egipto donde ya existía la cerveza. Los egipcios lo preparaban en recipientes de arcilla y lo usaban en festividades y rituales religiosos. El vino era un gusto de las clases sociales altas, se encontraron vasijas con vino en algunas tumbas de los faraones y en las pirámides existen dibujos relacionados con el cultivo de la vid.
En el 700 a. C. llega a Grecia y es parte importante de las fiestas y rituales, tanto que le asignaron una divinidad, “Dionisio” ilustrado con una copa en la mano. El vino va creciendo en popularidad y hay registros que los nobles y personas más pudientes tomaban vino del Líbano o de Palestina, es decir que en aquellos años ya era parte del comercio marítimo.
En el 200 a. C. aparece en Italia el vino y en la época de Julio Cesar ya tienen como 50 tipos de vinos diferentes y se empiezan a especializar en el cultivo de la vid. El dios griego “Dionisio” pasa a ser “Baco” para los romanos. Comienzan a usar la madera para guardarlo y transportarlo, lo llevan sus guerreros para las campañas en las Galias. El cultivo comienza a desarrollarse por la península Ibérica.
A finales del siglo XV llega al Nuevo Mundo a través de Colon, porque lo traía para su consumo. El que trae las vides es Hernán Cortez a Méjico. Los curas lo necesitaban en sus misas y son grandes propagadores del cultivo de la vid en América.
Los romanos y el Saturnismo
Algunos historiadores creen que la decadencia del imperio romano está relacionada a la ingesta de vino con plomo. La intoxicación con plomo se llama Saturnismo en relación a Saturno dios del plomo. El saturnismo provocaba anemia, alucinaciones y demencia y esos fueron síntomas que parecieron los emperadores Tiberio, Calígula, Claudio o Nerón.
Hay teorías que el plomo estaba en las barricas, otros dicen que lo cocinaban al vino para prolongar su añejamiento y también se dice, que hacían un azúcar de plomo para endulzarlo. El daño que va haciendo es lento y residual y esos consumidores no lo advirtieron hasta muchos años después.