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LLULLAILLACO – SEGUNDA PARTE

notas

Se sabe que allí en la base hay un cementerio y es oportuno recordar que el Llullaillaco es una montaña sagrada para lo visión incaica y que en su cumbre se encontraron 2 niñas y un niño momificados. Una expedición de la National Geografhic, con algunos arqueólogos argentinos las bajó, idea que no fue apoyada por los pobladores de la zona. Todos los años, en marzo se hace una peregrinación en desagravio a la base del volcán. “Los tendrían que haber dejado que sigan descansando ahí arriba”, nos decían en el Tólar.
Una de las carpas era para 4 personas y tenía problemas con el cierre. De mañana arrancamos la caminata, casi al mismo momento que los porteadores de la otra expedición, 3 de ellos eran de Tólar y tenían bien clara la senda. Nos dirigíamos hasta los 5.400 metros donde estaba el próximo campamento. Lentamente fuimos acariciando el ríspido volcán. Cada uno en su interior también va caminando la montaña, de a ratos nos juntamos para preguntarnos como estamos, para comentar algo del camino y luego continuamos cada uno en la suya. Subir esta montaña es como trepar una catedral donde en cada paso una va obteniendo diferentes vistas y va agradeciendo todas las cosas que lo han llevado a permitir tener esa experiencia. En un recodo de la montaña aparecieron unos penitentes que como glaciares forman lenguas de hielo. Para sorpresa nuestra es cálido adentro de estas formaciones, porque la luz que refracta hace levantar la temperatura. Nos acomodamos entre ellos dentro de las formaciones, nos tomamos unos exquisitos mates con diferentes hierbas que amenizaron el momento. Aprovechamos para caminar por los alrededores y comprobamos que estábamos aclimatados. Antes del anochecer cada uno estaba en su bolsa tratando de descansar.
Al otro día nos levantamos temprano, estaba soleado y no había viento, situación que resulta muy favorable para subir las altas montañas. Muchas veces en la altura no da mucha hambre y no dan ganas de tomar agua, pero siempre hay que estar atento a no deshidratarse.
Con calma, caminando lentamente, cuidando la respiración subíamos la pendiente sin descansos y a las 4 horas de ir subiendo y solo ver la montaña inclinada, crecía nuestra intriga sobre la ubicación del campamento. Por suerte tras un recodo vimos unas peñas, una laguna celeste acariciada por un sol brillante y amigable. Serían como las 3 de la tarde, aprovechamos para cocinar e ir organizándonos para dormir temprano dado que a las 2 de la mañana teníamos que comenzar a caminar para intentar la cumbre.
Nos despertamos en la noche y mientras tomábamos unos mates, nos vestíamos y una especie de ansiedad nos invadía. Estábamos terminando de cerrar las carpas y acomodar las cosas cuando vemos que uno de los nuestros, se iba con el grupo de franceses que ya empezaba a caminar, detrás de él caminaba otro más de nuestra expedición. El resto nos quedamos mirándonos sin entender bien lo que estaba pasando. Habíamos decidido que íbamos por un lado y juntos y dos estaban yendo por otro y separados. (No pongo los nombres porque no interesa, solo pretendo compartir una experiencia). Terminamos de acomodarnos los guantes, los bastones, la noche estaba oscura y estrellada, el frío nos abrazaba, nos miramos y comenzamos a caminar lentamente uno detrás del otro hacia la cúpula de ese gran macizo.
Continuará.